Lorente Arquitectos + Ingenieros

Iglesia de Santo Domingo de Silos, Daroca (Zaragoza) 2007

Esta obra muestra una maravillosa combinación de estilos arquitectónicos: románico, gótico, mudéjar y barroco, siendo una de las construcciones mudéjares más antiguas de España.  La construcción se dilató desde el siglo XII, junto a la de la muralla musulmana, hasta el siglo XVIII.  Su elemento principal es la torre, considerada la primera mudéjar de Aragón. El edificio alberga retablos y demás obras de arte de algunas iglesias darocenses desaparecidas. Fue consagrada por el obispo de Huesca el 11 de octubre de 1301.

En el siglo XIV se produce la primera transformación decisiva, la antigua iglesia románica es transformada en una iglesia de planta de salón acoplándose al ábside y a la torre.

Tras un incendio que destruyó casi en su totalidad el cuerpo de las naves, a principios del siglo XVIII la iglesia fue remodelada al estilo barroco, cambiando a su vez la orientación del templo.

El ábside de piedra nos permite apreciar el tránsito entre el románico y el gótico. De forma semicircular en su base, pasa a ser poligonal y presenta contrafuertes sobre columnillas y altas ventanas en la parte superior. La mitad inferior está adornada con medias columnas adosadas que cargan unos recios estribos que encierran entre ellos unas aspilleras con derrame a ambos lados. Cubierto por bóveda de crucería con nervios, cuenta con capiteles con motivos decorativos de hojas de parra. Tanto los nervios como los capiteles están pintados. En el interior encontramos un órgano del siglo XVIII.

De manera similar en la torre se aprecian sus diferentes fases de construcción, la base de estilo románico, de piedra sillar datada en la segunda mitad del siglo XII y la otras dos parte superiores de estilo mudéjar, de ladrillo datadas en el siglo XIII. Cuenta con planta cuadrada y un total de 3 cuerpos de altura. Exteriormente la torre está adornada con baquetones adosados al muro. El acceso interior de la torre se realiza mediante una escalera helicoidal en el centro.

En la restauración hemos atendido tanto las humedades de capilaridad a través de los muros como algunas zonas de cubierta que con el paso del tiempo estaban consiguiendo la ruina de los muros. Es destacable también la recuperación de la cubierta de la nave central.